NAVAJAS DE... DOBLE FILO

De navajas tengo un estuche
para gallos de pelea
y al aficionado que escuche
se lo ofrezco como sea...

Soy viuda y éste es recuerdo
de mi viejo amarrador;
veo la caja y me acuerdo
de su cara… y de su amor.

A veces el canto escucho
de un gallo en la madrugada
al tacto lo busco mucho,
y sólo encuentro la almohada.

De estos recuerdos no quiero
ni una traba conservar,
hacer negocio prefiero
y no ponerme a llorar...

En busca de ese cliente
un chino se presentó;
éste me puso impaciente
cuando el negocio planteó.

Ofrecía una miseria
y con esta condición:
¿Si mi lo lleva siquiela
mi das glatificación...?

Chinito pareces ruso,
lo cotizas como un huevo;
a pesar de tanto uso
el estuche quedó nuevo...

Yo pido al aficionado
se presente voluntario
y que traiga bien planeado
su “sistema monetario”.

Si necesita lecciones
para aprender a “amarrar”,
si reúne condiciones
también le puedo enseñar...

Como Juez ya doy un fallo
ahora sí, no vacilo.
Si quiero comerme un gallo:
“Navaja de... doble filo”.


Una de las poesías preferidas por los alumnos en los diversos concursos de declamación a nivel regional.



SI LA LUNA...

Contestación a “DIME LUNA”

Si la luna...
Si la luna enmudeciera, sin decirte lo que quieres,
sin calmar tu desengaño, sin llamarte a los placeres.
No la llames
No la llames nuevamente, por ingrata, mentirosa
ya que oculta las falacias de esta vida tan artera.
Y sin miedo
Y sin miedo tu ternura, tus pasiones las devora,
esta luna tan traidora, tan falaz, tan embustera...

¡Cuántas veces!
¡Cuántas veces con el alma embargada de amargura
le pedí misericordia, le pedía amor y ternura!
Y ella oculta
Y ella oculta, cual si fuera, en lugar de fiel vigía,
un rival que mataría, sin temor mis ilusiones
Me dejaba
Me dejaba con la duda de saber lo que quería,
el amor de mis amores, el autor de mis pasiones...


2 de septiembre, 1938.





Zita nos dejó la mañana del 13 de agosto de 2008, sus restos mortales fueron velados en el Club Tennis Huacho. Nuestra querida poeta se fue en olor a multitud, acompañada de sus dolidos familiares, amigos y sus hermanos poetas llegados de distintas provincias de la Región.
Antes de ser trasladada a su última morada, la poeta recibió el homenaje de sus hermanos de la Sociedad de Poetas y Narradores, institución que integró como dirigente durante años, fue la última tertulia ofrecida a la socia amiga, a la hermana en la poesía.





“Zita era muy grande”, nos escribió la escritora Julia del Prado Morales como respuesta a nuestro penoso comunicado, y es verdad, de su sencillez derivaba su grandeza.

Sus restos están sepultados temporalmente, en el cementerio General de Huacho.


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